Trataré de ser breve y conciso en el análisis, tampoco hay mucho que contar. Su criterio en la señalización de faltas fue algo irregular pero se mantuvo dentro de los estándares de la competición. En la parte disciplinaria estuvo correcto, las dos amarillas fueron justas y no recuerdo que se olvidara ninguna. El trabajo de los asistentes fue de nivel aceptable, con varios errores claros. Hubo sólo una decisión crítica y, por desgracia, desacertada: el gol del francés Griezmann debió ser anulado por fuera de juego, no de él, pero si de un compañero suyo que hizo intención de jugar el balón. Después de algunas dudas, finalmente Kim lo dio por válido. Error determinante que dio la victoria al conjunto galo.
Bueno, o mejor dicho "no-estilo", viendo el partido de Arias sí vi a un árbitro con un estilo marcado, gustará o no, pero es un árbitro que siente lo que está arbitrando, que se le vio disfrutar, que tenía feelings por el partido, que manejaba su body language, la melodía de su silbato, etc. Kim fue lo opuesto. Se convirtió en espectador de su partido, en un mero "pitafaltas". Es cierto que el partido se controló solo y que no hubo situaciones donde pudiéramos ver a Kim en plena acción, así que le daré el beneficio de la duda. Ah, se me olvidaba, que el objetivo de los árbitros sea pasar inadvertidos no significa que deban ser invisibles. Eso sí, los árbitros deben saber cuándo deben mostarse y cuándo no, esa habilidad se llama tener lectura de partido. Kim se mostró plano, fue invisible pero NO pasó inadvertido, pues decidió él con su error quién pasaba a los cuartos de final.
Sin ese error el trabajo de Kim hubiera sido aceptable, correcto, pero no se puede ignorar tal falla. El partido fue raro, a rachas, muy rápido por momentos y aburridísimo por otros. Francia no hizo nada del otro mundo para merecerse eso, pero lo consiguió. Esperemos que en la siguiente ronda los árbitros confirmen la calidad que de ellos todo el mundo espera.