Uno de los patrones que he podido visualizar es una expulsión tempranera, y lo curioso, es que siempre es debido a doble tarjeta amarilla. A mi me pareció justa la expulsión en este encuentro. Las dos tarjetas amarillas fueron merecidas, el único culpable es el jugador, quien debería pensar un poco más antes de cometer dos faltas estúpidas.
A pesar de no haber sido jugadas muy difíciles los dos penaltis fueron bien sancionados por el paraguayo. El primero la falta fue clara y Quintana estaba muy cerca de la jugada. La segunda a simple vista parecía una compensación, pero despues de ver la repetición se vio muy claro el contacto, por lo cual Quintana puede estar contento, pues las grandes decisiones del partido fueron correctas.
Muchos, pero muchos goles en un encuentro abierto e interesante, Quintana va por buen camino, ahora solo es esperar que no se le cierren las puertas que le han abierto en estos últimos meses, en los cuales tuvo la final del Sudamericano sub17, un partido de Libertadores y su segundo en Copa Sudamericana.