Wilmar realizó lo que siempre hace, un árbitro muy cerca de las jugadas, que si bien perdonó algunas faltas, fue calmado, pero estricto en lo disciplinario y mostró que no le teme a nada ni a nadie, se mostró como un árbitro muy neutral, respetuoso, pero siempre exigiendo el debido respeto de los jugadores hacia él y sus asistentes. Errores cometió algunos en dar o no dar algunas faltas, pero fueron errores intrascendentes en el partido. La expulsión, que es la jugada más difícil del partido a mi criterio es correcto, pues el jugador venezolano entró muy duro con ambos pies hacia al frente mostrado los taches, un golpe muy duro que termino sacando del partido al jugador peruano.
Anormal con dos muy buenas selecciones y un buen árbitro, todos mostrando el gran futuro que tiene Sudamérica camino a la Copa del Mundo de 2014, estoy seguro que tendremos mejor fútbol que en esta extraña Copa América.